Nacida en Buenos Aires y educada bajo
la consigna del trabajo y de los valores tradicionales, la pintura
en la vida de María Faraone es un mandato ineludible.
A pesar de no haber pasado por la Academia de Bellas Artes, la necesidad
de la expresión sobre la tela se manifiesta en cada uno de
los caminos que transita. Ya en la infancia admiraba los retratos
hechos por su padre, quien fuera su única guía y crítico
implacable.
Luego fueron sus estudios de Antropología y Filosofía
los que la acercaron aún más a través de la investigación
de las etnias a querer plasmar personajes que narran un universo propio
a través de la mirada.
Hace un breve paso por la vida de taller en los años noventa
participando en muestras colectivas.
Su primer muestra individual, “Expresión de una raza”
en el año 1999 marca una constante en su obra , en la que la
artista se vincula con el espectador a través de una dinámica
de fuerte contenido expresionista, donde las miradas pasan de un gran
dramatismo hasta la alegría en su máxima plenitud, reflejadas
en rostros que recrean situaciones de profunda humanidad; si bien
apoyadas en formas convencionales intentan agotar lo mas profundo
del ser.
Con un estilo personal que se aproxima a la Transvanguardia pinta
con total libertad comprometida consigo misma.
Sus muestras individuales son temáticas, muchas veces de gran
teatralidad y opulencia de vestuario como lo fuera su “Carnaval
de Venecia” en el Museo Metropolitano en el año 2004.
Otras obras de temas mas costumbristas mantienen la consigna del sentir
como centro de la obra, así expresado también en sus
retratos, algunos de público conocimiento como los de San José
Maria Escrivá de Balaguer; uno de ellos para un oratorio de
una residencia del Opus Dei de Buenos Aires y otro para la provincia
de Tucumán. El retrato de Eva Perón, hecho para el Museo
Evita, hoy propiedad del mismo.
Hizo también el retrato de Rafael Squirru que exhibiera Zurbarán
para la muestra que se hiciera en homenaje al gran maestro y crítico
con motivo de cumplir sus ochenta años; otros retratos fueron
hechos para colecciones privadas.
Su obra ha despertado el interés de coleccionistas y galeristas
de Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Colombia, Rusia y Francia. |
|
 |